jueves, 26 de junio de 2008

Digemid incautacion y debilidades del sistema

BOLETIN N º 124
Compartimos la permanente preocupación de medios de comunicación tan importantes como lo es el Diario El Comercio. De la evaluación que hemos realizado del Dictamen aprobado en la Comisión de Salud, además de haber presenciado, sesión tras sesión, poca decisión para definir esta esperada Ley, no se le ha otorgado a la Autoridad Regulatoria del Perú (hoy DIGEMID) la autonomía con la que muchos sectores estábamos y estamos de acuerdo. No por crear más burocracia, sino para que esta Autoridad Regulatoria logre emprender y cumplir los retos que el país le demanda. Actualmente, de 100 que recauda DIGEMID le regresa entre 20 y 30, para hacer frente a sus requerimientos humanos y materiales haciéndola débil; en otros países, donde se tomó la decisión política de enfrentar decisivamente esta lacra (falsificación, etc), se dotó a la Autoridad Regulatoria de todos los medios necesarios.

Se incautaron 62 toneladas de medicinas bamba pero los falsificadores están libres

Las zonas de El Hueco, Capón Center y Las Malvinas operan sin problemas. Código Penal excluye a productores y comercializadores de sanciones

Por Fabiola Torres López

El remedio para erradicar el tráfico de productos farmacéuticos adulterados y falsificados no está dando efecto: 3.158 intervenciones de control en farmacias y 62 toneladas de medicamentos fraudulentos retenidos (la mayor parte temporalmente) en los últimos cinco años no han hecho mella en este ilícito negocio.

Primer síntoma: El delito está en las narices de todos. Los establecimientos comerciales El Hueco, Capón Center (Mesa Redonda) y Las Malvinas, que funcionan también como los mayoristas de medicinas bamba, operan sin problemas.

En El Hueco hay 200 comerciantes que ofrecen productos farmacéuticos falsificados, robados y de contrabando; Capón Center tiene 300 droguerías sin autorización sanitaria; y en el pabellón de medicinas de Las Malvinas se puede observar cómo los comerciantes de 24 puestos --delante de su clientela-- alteran fechas vencidas de medicamentos y desaparecen el sello de prohibida su venta con un hisopo y algo de acetona. Este Diario lo comprobó el último miércoles, dos horas después de asistir a la incineración de una tonelada de productos farmacéuticos vencidos en el Indecopi.

Segundo síntoma: en los registros del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) no existe una sola persona que purgue condena por producir, distribuir o comercializar medicinas bamba, pese a que la Procuraduría del Ministerio de Salud advierte que solo entre el 2000 y 2006 interpuso 324 denuncias: 74 están pendientes de sentencia, 60 con sentencia favorable de ejecución, 140 en etapa de instrucción y 50 archivadas.

Tercer síntoma: El medicamento adulterado o falsificado ya no es un producto exclusivo de los establecimientos informales, sino también de boticas legales. El Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) advirtió a la Dirección General de Medicamentos Insumos y Drogas (Digemid) que la botica Nuevo Amanecer, ubicada en el jirón Zorritos 151, en Breña, ofrecía un antibiótico muy requerido para tratar el cáncer, pero adulterado, lo que venía poniendo en grave riesgo la vida de sus pacientes.

El 2007, la botica cambió de razón social para seguir funcionando, pero fue clausurada. Según la Digemid, hay 650 boticas en Lima y Callao que tienen graves observaciones sanitarias como medicamentos en mal estado de conservación y fraudulentos. A las Direcciones de Salud y las municipalidades les corresponde cerrarlas.

DEBILIDADES DEL SISTEMA
La política de las incautaciones masivas en El Hueco o Capón Center no ha funcionado por un motivo esencial: la policía retiene los productos, pero la mayoría de sus atestados son débiles porque no se individualiza el delito, es decir, no se identifica a las personas involucradas para posteriormente notificarlas. Solo en los anaqueles de la Segunda Fiscalía para Delitos Aduaneros y Propiedad Intelectual están acumulados unos cien atestados policiales que, por diversas debilidades en la investigación, no se convierten en denuncias formalizadas contra los traficantes de medicinas adulteradas.

Otros casos celebrados por la policía, como el de Martha Pillaca Pantoja y Tedy Fredy Pillaca Curi, denunciados el 2007 por vender productos farmacéuticos adulterados a sus pacientes de su red de policlínicos en Santa Anita, tampoco están siendo investigados judicialmente.

De igual modo, Pedro Luis Torres Arrieta, ex especialista técnico de tercera de la sanidad de la policía, no tiene un proceso abierto pese a que la División de Estafas lo detuvo dos veces por comercializar medicinas bamba en El Hueco, según indagaciones hechas por este Diario en el Ministerio Público. Le solicitamos a la policía un reporte sobre las personas puestas a disposición de la fiscalía por delitos relacionados al tráfico de medicinas adulteradas, pero no hubo respuesta.

LOS PRODUCTORES SE LIBRAN
Los golpes a las mafias del tráfico de medicamentos falsificados suelen ser contra los últimos involucrados en la cadena de este negocio: los comerciantes. "La falta de inteligencia sanitaria o de investigación más allá de las incautaciones impide que se llegue a los productores y distribuidores", sostiene la Asociación Nacional de Laboratorios Farmacéutico (Alafarpe).

Incluso, el Código Penal contiene imprecisiones que los favorecen. "Si bien el artículo 288 sanciona el comportamiento de aquel que comercializa sustancias medicinales que se encuentran vencidas, no incluye al que fabrica, importa, almacena, transporta, distribuye o transfiere los productos farmacéuticos contaminados, adulterados, envenenados o falsificados", sostiene Víctor Dongo, director general de la Digemid.

Hace una semana, la Comisión de Salud del Parlamento aprobó un proyecto de ley que modifica el Código Penal para incrementar las penas contra los comerciantes de medicinas bamba, pero lamentablemente no atiende las recomendaciones hechas por el Comité contra la Falsificación de Medicinas (Contrafalme), una instancia que reúne a la Digemid, el Ministerio Público, la policía, el Colegio Químico Farmacéutico, la Sunat, el Indecopi y las asociaciones de laboratorios.

ÚTIL
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el medicamento falsificado es un producto manufacturado indebidamente, de manera deliberada y fraudulenta en lo que respeta a su identidad o su origen.

Los ingredientes
Hay medicamentos bamba hechos con alimento para aves, otros con el principio activo o ingredientes indicados, pero en menor cantidad y también con un principio activo distinto al que indica su empaque.

Envase falsificado
También hay medicamentos que tienen el envase de una marca comercial conocida cuando son genéricos. Hay otros que tienen la fecha de vencimiento adulterada.

Sin registro sanitario
En los envases del producto no aparece el registro sanitario del Perú, emitido por la Digemid, ni se puede determinar su procedencia.

Revise los adhesivos
La adulteración de un medicamento es disimulada con sticker o cintas adhesivas (ocultan fecha de vencimiento y precio). En el caso de las ampollas, colocándolas a trasluz puede comprobar si existen rastros de un borrado por disolvente.

Las letras
En el rotulado mediato, inmediato e inserto, las letras como la A, E, O, B, G, P se encuentran defectuosas en los medicamentos adulterados.

El profesional
Exija la presencia de un químico-farmacéutico cuando compre una medicina. Es aconsejable que en el local se exhiba el nombre de uno y su colegiatura.

Reporte
Comuníquese con el Equipo Contra el Comercio Ilegal de la Digemid para hacer denuncias. Llame al teléfono 422-9200 anexo 210 o 201.

FACTORES
Altos precios y automedicación
"El limitado acceso a medicamentos con precios asequibles y la automedicación crean un entorno favorable que conduce a la distribución de productos falsificados en el Perú", señala Elizabeth Carmelino, directora de Control y Vigilancia Sanitaria de la Digemid.

El Ministerio de Salud ha realizado campañas informativas dirigidas a la población para persuadirla de los riesgos que corre automedicándose o adquiriendo productos farmacéuticos en lugares inadecuados: un tratamiento ineficaz, exacerbación de la enfermedad, resistencia a los fármacos y hasta pérdida de la vida. Por su parte, Alafarpe estima que tres de cada diez medicamentos comercializados en nuestro país son adulterados.

Aunque el negocio de las mafias que trafican con medicamentos fraudulentos es la vida de las personas, esto no les importa: sus ganancias han llegado a diez dólares por dólar invertido, según la Organización Mundial de Aduanas.

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